El astrónomo catalán Josep Comas i Solà, muy crítico con los fenómenos espiritistas -veáse El espiritismo ante la ciencia (1908)-, fue invitado por el propio Richet a presenciar las sesiones de la famosa médium Eusapia Palladino en el Institut Métapsychique International (IMI). El enfoque del IMI, el cual rechazaba la hipótesis espiritista y pretendía explicar los fenómenos mediúmnicos mediante la metapsíquica, la nueva ciencia de la fuerzas psíquicas desconocidas en el hombre, atrajo a Comas. Aunque prometió abandonar su escepticismo durante las sesions con Eusapia, las condiciones en que Comas las quería llevar a cabo disgustaron a la médium. Dichas condiciones incluían una revisión exhaustiva de la vestimenta de Eusapia, así como disminuir la oscuridad de la sala aun las advertencias de que la substancia ectoplasmática que a veces brotaba de la médium era extremadamente sensible a la luz. Según Comas, los únicos fenómenos verídicos que se produjeron durante las sesiones fueron los raps y algunos roces por parte de manos o piernas invisibles. Eusapia adujo el supuesto fracaso a las condiciones que impuso Comas.
